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Lo chingón

En el Día Internacional de la Mujer los bandos se dividen con aparente claridad: las personas que felicitan a las mujeres y las que no. Para las feministas el veredicto es sencillo, quienes felicitan no entienden nada, no dimensionan que es un día de lucha, de reflexión y de conmemoración.

Curiosamente este y otros años he recibido felicitaciones de personas (mujeres y hombres) que no caen en mi estereotipo de “machito” y en verdad ellas ven motivos para alegrarnos en este día.

¿De qué manera podríamos darle la vuelta a esta eterna pelea de “felicidades”/ “no me felicites”?

Bueno, pues podríamos adoptar la segunda acepción de la RAE

“felicitar: expresar el deseo de que alguien sea venturoso.”

Y pues para que seamos venturosas necesitamos que dejen de matar a 11 mujeres al día en el país, que nadie nos toque si no queremos (sin importar si traemos mini falda y estamos borrachas), que las mujeres podamos estudiar lo que nos de la gana, tener seguridad social, empleos bien remunerados, que las tareas de cuidados no recaigan sobre nosotras, que haya programas de gobierno que apoyen a las mujeres víctimas de violencia, a las madres solteras, que sea legal y gratuita la interrupción del embarazo, que podamos disfrutar libremente de nuestra sexualidad, y la lista podría seguir.

La otra forma es adoptar la primera acepción de la RAE y buscar esas cosas que son faustas para nosotras.

“felicitar: manifestar a alguien la satisfacción que se experimenta con motivo de algún suceso fausto para él (o ella, ya ven, la RAE).”

Después de asistir a la marcha de este martes identifico 3 acontecimientos faustos. Seguro me estoy quedando corta, si tienen más échenlos en los comentarios.

 

  1. Nos merecemos la felicitación por resilientes.

A pesar de lo dolorosas que son las consignas y exigencias del movimiento, las marchas están llenas de alegría, música, cantos y festejo. Son una celebración de la vida.

 

  1. Nos merecemos la felicitación por salir a la calle cuando “solo”  hay 11 mujeres muertas al día a causa de la violencia

Aunque matan a menos mujeres que hombres cada día en nuestro país (“solo” once), nos indignamos, nos unimos y exigimos que no maten a ni una.

Mueren más hombres (en promedio 88 al día) que mujeres por violencia en México. Los hombres también son víctimas de violencia de género, generalmente perpetrada por hombres. Qué revolucionario sería ver a 75 mil hombres marchar, bailar y gritar consignas porque no muera ni uno más.

  1. Nos merecemos la felicitación por valientes, por ver las cosas como son, por no callar más y por sostenernos entre nosotras.

Porque miles de mujeres tienen el valor de hablar y poner en el espacio público las experiencias más dolorosas de sus vidas: abusos sexuales dentro de familias; violaciones; desapariciones de mujeres queridas; feminicidios de hijas, mamás, hermanas, etc.

Eso no es nada sencillo y siento que demuestra una pizca de esperanza: de algo sirve compartir las penas y hacer todo lo que se pueda porque no le pase a nadie más.

¿Solo las niñas son víctimas de abuso infantil o de las chingaderas que mencioné arriba? Evidentemente no, también las vidas de niños y hombres están atravesadas por sucesos violentos. Es muy valioso que como mujeres tengamos espacios masivos para sentirnos acompañadas, han costado mucho.

 

Lo chingado

 

En las marchas del día de la mujer de los últimos años ha habido situaciones que me incomodan, inquietan y enojan. Le he dado vueltas al asunto en los últimos días tratando de identificar de manera honesta lo que yo pienso, tratando de separar si tal o cual postura es la que sostienen las militantes de Morena o la oposición.

El día de hoy, para este y todos los temas de la vida pública, hay dos “bandos” que parecen irreconciliables. Es difícil encontrar puentes de diálogo y escapar a los extremos: o se está de un lado o del otro. Lo que importa es quién impulsa una idea o postura, más que el valor de la idea misma.

Esta semana hubo en redes dos posturas en torno a la marcha del 8M:  militantes de Morena invitando a marchar de manera pacífica y celebrando la presencia de la policía/marina vs. mujeres de la oposición condenando el operativo como violencia machista y enojadas porque “nos están diciendo cómo marchar.” 

Van 5 cosas que he reflexionado desde las marchas de agosto de 2019 (en la que quemaron un metrobús).

  1. Me molesta tener un presidente que no atienda la agenda feminista

Este es el contexto general. El presidente minimiza la violencia contra las mujeres y le da la vuelta a temas como la interrupción legal del embarazo, solo por mencionar dos asuntos. La agenda feminista es el tema número mil ocho mil en su agenda. Es el tema mil ocho mil de muchas mexicanas y mexicanos.

Aunque poco a poco se van ganando más espacios, la Ciudad de México es una isla dentro del país. Y el sector de ONG´s y académicas feministas una isla dentro de esa isla. Hay muchísimo trabajo por delante para lograr que el no atender de manera abierta y contundente esta agenda tenga un alto costo político.

 

  1. Me incomoda que toda persona que cuestione los actos vandálicos y violentos en las marchas sea tachada de traidora, de antifeminista patriarcal 

Me parece una omisión que como mujeres hablemos y defendamos las pintas o intervenciones en los monumentos (ese es el tema menos polémico), y que omitamos otros actos más complejos como destrozar negocios, incendiar un metrobús o herir a policías.

No estoy de acuerdo con las mujeres que afirman a rajatabla que “las mujeres no somos violentas,” y que la presencia de policías es violencia (así, nada más por estar). En las marchas ha habido violencia por parte de manifestantes. Es un tema al que, en el mejor de los casos se le ha dado la vuelta, y en el peor se ha justificado. 

 

  1. No estoy de acuerdo con ciertas consignas

“Fuimos todas”: pues cuando gritan esto al ver a un grupo destruyendo algo a marrazos, ¡no es cierto!, son unas y en ocasiones UNOS cuantos los que destruyen.

“Cuidan más los monumentos que a las mujeres”: El tema de pintar monumentos y calles no me parece que sea violencia, pero sí tiene un impacto y no tengo una postura acabada sobre el tema. Los colectivos con los que he marchado nunca hemos llevado pintura para grafitear monumentos de Reforma, ¿es necesario?, ¿no hay otras formas de manifestarse?, ¿podemos ignorar a los trabajadores del gobierno a rodilla tallando la pintura del piso?

“Si falto yo quémenlo todo”: no muchas gracias, si falto yo por favor no quemen nada. Esperaría más de ustedes.

 

  1. Me parece irracional molestarse si se invita a hacer una manifestación pacífica

En estos días he visto mensajes de burla y enojo al respecto. Sí, históricamente a las mujeres nos han callado, nos han dicho cómo hacer las cosas, etc. pero trasladar ese enojo hacia alguien que invita a manifestarse sin violencia me parece un despropósito.

Algunas mujeres han criticado ferozmente el mensaje porque las consignas de una manifestación pacífica vinieron de militantes de la 4T. Abanderaron una causa, a mi parecer necesaria, que estaba abandonada.

 

  1. Este año me inquietó la presencia de vallas, policías y la marina en la marcha.

No me gustó marchar entre vallas y policías. Fue un despliegue impresionante que matizó un poco su dureza por las flores que, los mismos grupos que invitaron a marchar pacíficamente, regalaron a las policías. Es un tema complicado, la marcha de agosto de 2019 (en la que quemaron un metrobús) se detonó por una presunta violación por parte de hombres policías a una menor.

Hay que tener paciencia y resultados concretos si se desea una convivencia pacífica entre policías (aunque sean mujeres) y manifestantes. Un ramo de flores es algo simbólico, pero debe haber más.

Un ejemplo de ese “algo más” es este diálogo entre mujeres activistas y policías de la Ciudad de México. Me parece un espacio muy valioso en donde las partes se escucharon más allá de los 280 caracteres de Twitter.

Por lo que viví y leo, en la marcha de este martes prácticamente no hubo violencia de ninguna de las partes. Nos toca evaluar con curiosidad en qué medida contribuyó a eso el operativo y la gravedad, o no, de tener presencia de mujeres policías en las marchas.

Cierro ahí lo chingado. De nuevo, si tienen más que aportar, échenlo en los comentarios, me encantaría leerlas.

Para mí la no violencia es irrenunciable, aunque den ganas de quemarlo todo. ¿Cómo hacemos para, con esa rabia, seguir construyendo movimientos y espacios que generen otras posibilidades? Hay vidas que están marcadas por acontecimientos tan atroces que no hay manera de borrar, la tarea colectiva (privada y pública) es gigante.

 

Algunos recursos interesantes

Coordinación para la Igualdad de Género de la UNAM, “Dolor y política: sentir, pensar y hablar desde el feminismo, conversatorio con Martha Lamas.”

Martha Lamas platica con Tamara Martínez Ruíz (titular de la CIGU) y Sandra Lorenzano (directora de Cultura y Comunicación de la CIGU). Martha habla de su último libro titulado “Dolor y política”, en el que escribe sobre la violencia en las marchas, la importancia de la acción política y el diálogo, y las discusiones que ha suscitado su postura entre mujeres feministas. Me siento muy cercana a sus ideas.

 

Conferencia de Judith Butler, “La ética y la política de la no violencia” (en inglés, yo traduje esto)

“Creo que el mayor malentendido de la no violencia es pensar que se trata de puro amor. Es, en realidad, lo que haces con tu odio, con tu rabia, con tu deseo de matar. En realidad necesitas conocer completamente tu fuerza destructiva para conocer lo que requiere la no violencia.”

“La no violencia se trata de sentir una gran rabia y aún así no permitir que ese deseo de venganza te haga replicar la violencia a la que te estás oponiendo.”

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